Tusanaje | La primera escuela china el Perú
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La primera escuela china el Perú

La primera escuela china el Perú

El actual colegio chino peruano Diez de Octubre, con otro nombre, comenzó a funcionar el año 1921. Es desconocido que muchos años antes hubo otro colegio que es motivo de este artículo.

Esta escuela chino-peruana –así se llamó- fue inaugurada el 14 de mayo de 1888[1], su local se hallaba en la calle Pileta de Santa Rosa de las Monjas#120 altos (actualmente 6ta cuadra del jirón. Ayacucho cerca del Barrio Chino). En esa fecha en cuanto iba a realizarse una ceremonia importante, la entrada de ese local y las escaleras estaban cubiertas de dos colores y las paredes adornadas con tela lienzo de color rojo. Estaba dividido en tres salones: el primero de recepción, muy bien amoblado y en el centro sobre una mesa de mármol se había colocado un jarrón de China en el que había pintado un simple ramo de flores; el segundo ambiente estaba destinado como depósito para sombreros; y el tercero era el salón de estudios donde se veía mapas, gráficos de historia natural e historia.

A pesar que era el día de la inauguración, este local era solo transitorio pues pronto la escuela se trasladaría a uno más espacioso, y siempre bajo los auspicios de la colonia. En esos momentos era imposible que esta escuela funcionara en el paraje de la Beneficencia China – entre calles Hoyos y Capón- pues tres semanas antes se había producido un incendio en el edificio que se estaba construyendo

A la inauguración asistieron el Ministro del Imperio Chino con su séquito, el presidente de la Sociedad Central de Beneficencia China y el cónsul peruano en China, Carlos D´Ugnard. Todos estaban vestidos en traje de rigurosa etiqueta. Poco después llegaron el coronel Rufino Torrico, director de la Beneficencia de Lima, el coronel Carlos Ferreyros, prefecto del departamento de Lima y su secretario el Dr. Baldomero la Torre, estaba presente el director de la Biblioteca Nacional, Ricardo Palma, el intendente de policía, y algunas personas más. Casi al finalizar la ceremonia llegó el ministro de Relaciones Exteriores, demora comprensible por sus múltiples ocupaciones. A los concurrentes se les regaló magníficos cigarros  colocados en refinadas cajas.

A las tres de la tarde en el salón de recibimiento ya se encontraban formados los niños. Ante toda la concurrencia el secretario de la Legación, señor Lingi Yon, pronunció un discurso en castellano. Dijo que el Emperador, Guangxu (17 años) a pesar que aún era joven pero ya podía gobernar, comprendía que el hombre debe instruirse con el fin de ocupar un lugar digno en la sociedad, y ha ordenado que en la ciudad de Lima se funde una escuela para hijos de los súbditos de su Imperio que han nacido aquí con el fin que ellos reciban una esmerada educación. Por eso el representante del Imperio se complace en cumplir hoy tan sagrado mandato inaugurando  este plantel donde los niños aprenderán el idioma chino a la vez que los cursos de la enseñanza primaria. Así las instituciones de la república peruana se verán beneficiadas y prosperarán, cumpliéndose a su vez con los deseos del soberano.

A continuación habló el presidente de la Sociedad de Beneficencia China para tan solo expresar que era suficiente con lo dicho por el secretario de la Legación y que daba las gracias a los asistentes por haber honrado esta ceremonia con su presencia.

El mismo secretario hizo que los niños dieran una vuelta al salón recibiendo cada uno de manos del señor Ministro una medalla conmemorativa que también fue distribuida entre las personas que concurrieron. La medalla tenía forma de rombo y en su anverso había la siguiente inscripción: Escuela chino-peruana, inaugurada en Lima el 14 de mayo de 1888; y en el reverso, la misma inscripción en caracteres chinos.

La escuela contaba con 32 alumnos y dos profesores, uno de primaria, peruano, y otro en idioma chino, que era hermano del cónsul; se empezaría por primaria con niños de 6 a 11 años, en breve se podría duplicar el número de estudiantes.

Luego de todo esto los concurrentes pasaron al salón de la escuela donde se sirvieron champagne, dulces y pastelitos.

 

Publicado originalmente en la revista Integración Nº45 en su columna Herederos del Dragón. Cedido por el autor para su publicación en esta web.

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