Tusanaje | Antonio Hip: fotógrafo, camarógrafo y profesional
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Antonio Hip: fotógrafo, camarógrafo y profesional

Antonio Hip: fotógrafo, camarógrafo y profesional

Antonio Hip, fotógrafo y camarógrafo profesional, viene mostrándonos su mundo a través de su mirada desde hace varias décadas.

Hace unos días compartió con su grupo de amigos de Facebook una foto de recuerdo.

En esta, su madre se encuentra posando detrás del mostrador de la bodega que tenían en el distrito de Jesús María. Varias personas compartieron lo mucho que recordaban este local, la atención que recibían de la señora Hip, lo bien que se sentían en ese “segundo hogar”.

La bodega de los Hip era como muchas de las otras bodegas de Lima: mostradores de madera y vidrio, llenos de todo lo que uno necesita para sobrevivir en el barrio. Bebidas gaseosas, chicles, cigarrillos, papel higiénico, etc.

Hace unos años la clausuraron. Luego la mami falleció y el papi, ya senil, no podía continuar con el horario esclavizante de un bodeguero.

La bodega de los Hip era el epicentro de sus vidas. Allí desayunaban, almorzaban, tomaban la siesta, veían la televisión, hacían la tarea después del colegio, dormían, soñaban. La bodega era hogar y cárcel al mismo tiempo.

En los últimos días de la bodega, Hip tornó su mirada a los detalles que mantuvieron a la tienda en una pieza. Cada detalle, una pieza de rompecabezas. Cada pieza, un personaje dentro del escenario teatral de la obra cotidiana en la que tanto ellos como el público fueron personajes.

En sus fotografías en blanco y negro, Hip nos ofrece una mirada sutil, suave como la seda. Son una oda a un carcelero amistoso, y tal vez, a la memoria de su madre.

Se observan cerraduras en fila, como soldados listos para proteger la mercadería más valiosa. Se ven manijas de bronce pulidas por el uso diario de las manos de su madre. La mirada es aguda, macro, porque son esos momentos macros los que sumados conforman nuestras realidades.

A mediados de los años 90, Hip emprendió un viaje a China, a la tierra de sus ancestros. Allí documentó las escenas callejeras: un obrero cargando un saco lleno de quién-sabe-qué, una vitrina llena de patos, gallinas y chancho asado, tal y como los cuelgan en el Barrio Chino de Lima, excepto que estas fotos las ha realizado en Cantón, donde no hay barrio chino.

Hay hombres acuclillados en la vereda, tal y como habrá visto a los paisanos en Lima, esperando, ¿pero esperando a qué o a quién?

Sus vistas de Cantón no son vistas antropológicas, son vistas familiares, similares a las que se habrían desplazado frente, dentro, o alrededor de la bodega o en el Barrio Chino de Lima.

Cada momento, un segundo exacto, como las vistas de los últimos días de su bodega. Cada toma, un poema visual en homenaje a cada minuto que pasó en este escenario de madera y vidrio, cuestionando por qué, hasta cuándo. Y al mismo tiempo, respondiendo hasta luego, gracias por los recuerdos.

-Fabiana Chiu, junio 2018

 

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