Tusanaje | Summer Xia contra la homofobia de los libros de texto chinos
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Summer Xia contra la homofobia de los libros de texto chinos

Summer Xia contra la homofobia de los libros de texto chinos

Cuando escuché por primera vez hablar a Xia Xu, creí que se trataba de una china de ultramar criada en Estados Unidos. Su inglés perfecto con acento americano así lo revelaba. Solo una overseas Chinese podía haber sido quien organizara Rainbow Aliens, el grupo LGTB de la Shanghai International Studies University, que de la noche a la mañana llenó la facultad de carteles con un código QR para que los interesados en la desconocida escena queer shanghainesa pudiéramos escanear con WeChat.

Me equivocaba. Xia Xu (夏旭), también conocida como Summer Xia, ha pasado los primeros 17 años de su vida en una pequeña ciudad llamada Yingtan de la provincia sureña de Jiangxi, y solo ha estado una semana en los Estados Unidos, cuando tuvo la oportunidad de dar una charla en la Universidad de Princeton. Ella, sin embargo, siempre se ha sentido una extranjera en su propio país, muy distinta de todos los que la rodeaban, y su dominio del inglés le ha permitido conocer otras realidades.

Su vida antes de entrar en la universidad era, sin embargo, muy diferente. No conocía a nadie que se identificara como queer o LGTB. Nunca leyó reportajes o titulares sobre la violencia o el bullying homófobo: “Era como si ser lesbiana no fuera una posibilidad real, como si esa opción ni siquiera existiera”.

“Durante la escuela secundaria me enamoré por primera vez. De una chica. Y me asustó mucho. No tenía a nadie a quien contárselo con el que me sintiera seguro, porque no había nadie como yo”. Las actitudes de sus padres, propias de aquellos chinos nacidos y criados en núcleos urbanos pequeños, eran muy homófobas: “Ellos creen que el rol principal de una mujer es casarse y tener hijos. Creen que ser gay está mal y es asqueroso, y que no hay ninguna persona homosexual que pueda ser exitosa en la sociedad porque son los individuos con VIH y enfermedades sexuales”.

En China se da mucha importancia a los descendientes y a la continuación de la línea familiar, lo que supone una presión extra para los hijos homosexuales: la adopción por parte de homosexuales es ilegal, y muchos, como es el caso de Xia Xu, son hijos únicos. A pesar de su salida pública del armario, sus padres siguen sin tomárselo en serio: “Siguen preguntándome si hay algún chico que me gusta o si estoy saliendo con alguno”.

Xia Xu encontró al fin un refugio seguro cuando se mudó a la capital de Jiangxi, Nanchang, y empezó los estudios superiores. Descubrió una asociación secreta universitaria LGTB que organizaba actividades con la condición de que no fueran dadas a conocer al público general y no se entrometieran en nada demasiado político. Sin embargo, no hubo marcha atrás. Summer Xia encontró en el activismo una forma de subsistir, y empezó a colaborar con la GLCAC, Gays and Lesbians Campus Association of China, que en 2014 investigó cómo los libros de texto escolares presentan la homosexualidad: el 90% la describían como una enfermedad a pesar de que legalmente fue eliminada de la Clasificación China de Enfermedades Mentales en 2001.

Junto a otros activistas, presentaron una demanda y enviaron decenas de cartas al Ministerio de Educación chino, que no recibieron respuesta. En consecuencia, probaron otro método: comunicarse directamente con los autores de los libros y las editoriales, e intentar convencerlos de que revisaran el lenguaje utilizado. El caso fue reseñado por los medios de comunicación. Sin embargo, perdieron el proceso judicial, ante la opinión del juez de que el lenguaje homófobo de los libros de texto no afectaba a los estudiantes gays. Esta vez, los medios de comunicación recibieron avisos del gobierno para que no informaran acerca del caso.

A pesar de la frustración constante que implica ser activista en un régimen tan conservador y estricto como el chino, en una sociedad que no aprecia la lucha activista como en los países occidentales, Summer Xia sigue convencida de que ella tiene que ser el cambio que quiere ver en el mundo: “Quiero que estudiantes como la chica que yo era en secundaria sepa lo siguiente: con el paso de los años todo mejora, y no hay ningún problema en ser tú mismo. Aún más importante, quiero enseñar a la comunidad LGTB que es crucial levantar la voz. La igualdad en los colegios, los lugares de trabajo y las familias no va a venir de manera natural. Lucho por cambiar los libros de texto porque quiero cambiar las circunstancias de los estudiantes LGTB en las escuelas. Y somos más fuertes juntos”.

Xia Xu está definitivamente en contra de los matrimonios falsos (xinghun) y de las otras maneras que los homosexuales en China han encontrado para ocultarse de la sociedad: “Creo que mentir no es la mejor forma de resolver los problemas. La solución es salir del armario y hacernos visibles. Los matrimonios falsos, al final, terminan dañando a ambas partes”.

Aunque es estudiante de Derecho, es plenamente consciente de que la ley muchas veces no puede cambiar las cosas: “Pero sí podemos a través de las historias. Cuando quieres cambiar la opinión de alguien, lo mejor es compartir tu historia. Es importante que los medios de comunicación se hagan eco de nuestras vidas, y que lleguen a cada vez más gente”.

Me despierto con la noticia de que Summer Xia no podrá seguir organizando los eventos del grupo LGTB Rainbow Aliens que conformó el cuatrimestre pasado. Como todas las mañanas, miro mis grupos de WeChat y me encuentro con su mensaje de despedida. Eventos del tipo debates, proyecciones de películas y quedadas totalmente inocentes: “Básicamente, mi tutor me pidió explicaciones por los carteles que había colgado en la universidad. Las autoridades hablaron con mi departamento. Estoy extremadamente sorprendida por lo mucho que sabían acerca de mí, acerca de mi activismo… Hasta el decano sabía que tenía un blog. Siempre he usado un nombre falso en la red y jamás he hablado de esto con ningún chino de mi departamento. Quién sabe cuáles pueden ser las consecuencias”.

Xia Xu está solicitando una beca para ir a estudiar a Europa o a Estados Unidos. Quiere usar sus conocimientos en Derecho para apoyar y luchar a favor de la comunidad LGTB china. Mientras tanto, la podrás encontrar en la biblioteca, leyendo libros en inglés acerca de cuestiones de género, activismo, minorías raciales e identidad. “No hay nada de literatura china acerca de esto”, se lamenta. Quizá ella pueda ser una pionera.

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