Tusanaje | Hunxuer (混血儿): el reencuentro con las raíces ancestrales
3626
post-template-default,single,single-post,postid-3626,single-format-standard,wp-featherlight-captions,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1,vc_responsive
 

Hunxuer (混血儿): el reencuentro con las raíces ancestrales

Hunxuer (混血儿): el reencuentro con las raíces ancestrales

A pesar de vivir en una ciudad como Mexicali, una ciudad que se fundó con migrantes de varias partes del país y del mundo, algunos buscan explorar sus raíces lo que significa ser de raza mixta. Para algunos de estos hunxuer (混血儿), la cultura mexicana es lo que conocen y viven, para otros, la cultura china es una experiencia de vida, pero también existen los que se ven en medio de estos dos mundos. ¿Qué significa ser hunxuer (混血儿) ¿Qué significa ser mexicano…chino… o ambos?

La historia es un recurso cultural y una estrategia de construcción de identidades, y en su utilización como recurso, el pasado se reactualiza, buscando un sentido social al presente, construido sobre la diferencia entre el “nosotros”, y “los otros”, entre el “yo” y “el otro”. Este ejercicio de acudir a los tiempos pasados representa la expresión de una cultura en la cual muchas veces el individuo se confunde con el grupo y el pasado representa un modelo moral y cultural en una única entidad cohesionada (Mendoza García, 2012, 45). A esta entidad se le denomina identidad

La identidad depende en algún sentido de lo recordado o lo recordable; es decir, es explicada en términos de memoria. Están los recuerdos que se construyen de forma diferente en cada uno de nosotros, ya que existe una herencia de actitud que perpetúan otras generaciones, es quizás la nostalgia del gozo del pasado.

Gloria Bonder (1998) afirma que en todo sujeto anida un deseo de identidad, en el sentido de auto identificación, de mismidad, de permanencia y coherencia a través de tiempo y del espacio

Conversamos con Ramón G. Yee, descendiente de chinos, presidente de la Asociación de Descendientes de chinos de ultramar de Mexicali, y un gran promotor de la cultura china en la región bajacaliforniana.

De joven no sentía el sabor… de la tristeza,

…ahora si he conocido la tristeza,

quisiera decirlo,

debo decirlo

pero digo: “hace fresco,

el otoño es hermoso”

Xin Qiji.

Entonces, comenzamos con el inicio de todo:

Nací en el año del caballo. En mi infancia había muchos simbolismos de origen chino  que no tuve la oportunidad de preguntar, ya que el legado en la educación que mi madre había  heredado como descendiente de un chino llegado a México, estaba cargada de una heredad donde se tenía que ocultar lo más querido de los recuerdos ancestrales, ya que durante la niñez de mi madre, la sociedad mexicana se agitaba en la búsqueda de fortalecer un nacionalismo, todavía con heridas abiertas de una posrevolución, intentado reconstruir un país ante ideologías progresistas.

Recordemos que, al otro lado del mundo, en el año del caballo (1978), Deng Xiaoping, bajo la idea de un “socialismo con características chinas”, rompió con lo establecido por Mao Zedong e impulsó una serie de reformas económicas, centradas en la agricultura, la liberalización del sector privado, la modernización de la industria y la apertura de China al comercio exterior, es decir al mundo occidental

 

Era imposible el olvido

fuimos verdad

y quedó

Jorge Guillen

 

Mi abuelo, Federico Yee Tam, como muchos otros,  salió de su originario  Cantón, a la búsqueda de nuevos horizontes para llegar  a México a principios del siglo XX, compartiendo con otros al igual que él,  la larga travesía marítima que debió ser  extenuante, pero llena de esperanzas; atrás, dejaba para siempre,  un reino que había llegado a ser conocido en el mundo como el Imperio de la Tierra del Centro, en aquel entonces,  sumido en constantes guerras, hambre,  falta de trabajo y oportunidades.

La historia nos dice que, en las primeras décadas del siglo XX, cae Pu Yi, el último descendiente de la dinastía Qing y con él, terminaban más de dos mil años de historia de la China imperial, para iniciar un periodo de guerras internas conocido como los Señores de la Guerra, después las luchas contra el Koumitang y la ocupación japonesa, hasta 1949, con la proclamación de la República Popular de China.

Ramón continúa conversando:

Imagino a mi abuelo en esos días, donde vivía el día a día con la tenaz persistencia de sobrevivir, esa fuerza que conocen aquellos que no tienen nada que perder y sí el impulso que da ese ímpetu que nace para buscar un futuro. Saber lo que mi abuelo logró a base de esfuerzo y arduo trabajo es un referente muy fuerte que se trasmite, saber que llegó a esta ciudad de Mexicali, sin trabajo, obligado a buscar una mejor calidad de vida para su familia, hasta poder tener su propio negocio, el café Tres Estrellas de Oro, lugar donde toda la familia trabajaba, no fue fácil.

Por otro lado, recordemos que el movimiento antichino en México, tenía poco tiempo que había pasado. Este fue un periodo de acontecimientos y discursos violentos en contra de la población china en el país entre 1911 y 1935. Acontecimientos que incluyeron asesinatos, destrucción de comercios propiedad de chinos, expulsiones entre diferentes estados del norte del país, expulsiones hacia Estados Unidos y China[1]

 

Después de  su llegada a tierras veracruzanas, mi abuelo inicia un recorrido por tierras mexicanas hasta conocer a mi abuela Victoria López Martínez, en el poblado de Tamazunchale[2], fundado en 1826 en la sierra potosina, cuna de las rebeliones contra Porfirio Díaz[3]; allí procrearon cuatro varones y cuatro mujeres; una de esas mujeres fue mi madre quien fue registrada con el nombre de Genoveva Yee López, aunque desde pequeña fue llamada Violeta y no era menos hermosa que esa delicada  flor, nació un 21 de marzo de 1946, aunque en  su acta de nacimiento aparece como el mes de mayo, nunca he dudado que fuera marzo su mes de nacimiento, pues siempre me lo ha recordado la brisa  de las mañanas en los días alegres y frescos de  la primavera, y  claro, su color favorito fue  el violeta.

Sus rasgos recordaban a los de una oriental china: delgada, ojos rasgados, cabello lacio, pómulos prominentes, de piel tersa, pero con la calidez propia de una mujer mexicana. Mi madre fue muy cercana  a mi abuelo, creo que precisamente por eso es que su personalidad era muy reservada la clásica característica en la  personalidad que se tiene del chino, pues a pesar de ser mujer de carácter, era prudente y discreta; la forma en que mostraba una alegría era sonreír de una manera moderada nada escandalosa, pero tenía un gran poder de trasmitir esa alergia con solo una sonrisa cálida sin requerir un contacto físico, pero eso sí,  podía abrir su corazón con quien así lo merecía.

Crecí con muchas frases, con las que actualmente sigo buscando respuestas, pues eran esas enseñanzas de las cuales varias tienen su origen en la educación china, me dejaban dudas que poco me atrevía a cuestionar a mis mayores, pues solamente se debía acatar, pero en definitiva, el predicar con el ejemplo ha sido mi mejor mentor.

La nostalgia viaja en la comida

sazonados con cultura, ideas,

historia y recuerdos.

Sumito

Comida e identidad

En la comida recuperamos instantes, emociones y lugares, los sabores viajan con nosotros, los ingredientes nos permitan recordar esas evocaciones. Cuando los ingredientes viajan a diversos y lejanos lugares, es cuando podemos compartir la añoranza, la cultura, la memoria y la historia a través de la comida.

La comida china forma parte de la gastronomía de Baja California, en el norte de México, especialmente de uno de sus seis municipios, la capital que es Mexicali. Es considerada como la comida típica de esta ciudad (). La fusión entre la cultura china y la mexicalense ha resultado en un estilo de comida china característica de esta región, que se ha adaptado a los gustos de los mexicanos para proporcionar platillos con sabores únicos, mezclando ingredientes tradicionales de ambas nacionalidades.[4]

 

Ramón nos explica:

A menudo mi madre y yo conversábamos sobre la práctica de un platillo nuevo, en mi mente imaginaba que esa misma cocina había sido un espacio en donde  mi abuelo había elaborado grandes platillos y recetas desde su natal China, eso lo hacía más atractivo y místico, las recetas y platillos de mi madre siempre contenían ese toque oriental, comer con arroz blanco es en mi  tan común como para muchos  comer las  tortillas[5], a eso le debo  tener un paladar que reconoce el tofu enchiloso, saborear lo amargo del fu kua, la variedad de quelites y verduras, el chorizo chino, los caldos y raíz de loto, y muchos sabores agridulces, amargos y poco salados, las comidas al vapor pero también saborear la gran diversidad de la gastronomía mexicana.

Pienso que de allí viene mi gusto por la cocina, mi madre fue una gran cocinera, trabajó en el restaurante de mi abuelo y allí seguro aprendió muchos secretos culinarios, a mí me encantaba ayudarle a cocinar, mezclar y preparar los alimentos; siempre fue una experiencia que llenaba la panza pero también el alma, en esa cocina compartí grandes momentos al lado de mi madre, ella tenía mil recetas para todo, esas que guardaba siempre en sus libretas y anotaciones, desde recetas de cocina hasta remedios para todo.

Si conoces a los demás y

te conoces a ti mismo,

ni en cien batallas correrás peligro,

si no conoces a los demás, pero

te conoces a ti mismo,

perderás una batalla y ganaras otra,

si no conoces a los demás

ni te conoces a ti mismo,

correrás peligro en cada batalla.

Sun Zi

La identidad

 

La identidad se ha abordado desde distintas perspectivas teórico-metodológicas, en este contexto, la identidad social y cultural, como pertenencia e identificación con una región geográfica, con una cultura y por ende con un modo de vida y de ser particular, “está unida estrechamente con la memoria que un grupo elabora sobre su pasado. Un aspecto fundamental de la identidad es el de basarse en un conjunto de prácticas, costumbres, cosmovisiones y representaciones heredadas y que son valoradas como expresiones significantes de lo que un grupo es en sí mismo” (Giménez, 2002, 49).

 

Ramón continúa:

 

Vivir mi infancia en el hogar que mi abuelo Federico a base de gran esfuerzo edificó,  me llenó de muchas fortalezas, a pesar de que mi madre se casó con mi padre mexicano, originario de Jalisco, al paso del tiempo he comprendido que los lazos con las costumbres y atributos chinos han estado siempre presentes en mí, a pesar que viví mi infancia en el “ambiente mexicano” de mis padres y tres hermanos, fue la familia materna, mis tías principalmente, de quienes he recibido una importante herencia del legado cultural chino, en un ámbito estricto y perfeccionista.

En mis primeros años escolares se me identificaba por una delgadez, los ojos rasgados y pelo lacio todas, características peculiares del asiático, en alguna ocasión el maestro Eduardo Auyón Gerardo[6], me dijo: tú pareces chino de Macao, porque allí son de tez morena y muy altos, la realidad es que esa complexión la heredé de mi abuelo materno, siempre sobresalí en estatura con el resto de mis compañeros.

Pero lejos de mis rasgos orientales, las preguntas hechas por “mexicanos” que me han acompañado a lo largo de la vida han sido: ¿hablas chino? ¿Comes con palillos? ¿Naciste en China? Afortunadamente Mexicali es una ciudad donde la comunidad china desde hace más de cien años, ha sido referente de amistad y respeto entre chinos y mexicanos, creo que eso ha ayudado a que sea conocida como la única ciudad fronteriza de México con alta presencia de paisanos, así nos decimos de cariño, es por ello que los chinos le nombran a Mexicali Xiao Guangdong, el pequeño Cantón, dado que la gran mayoría de  los inmigrantes chinos proceden de Cantón, por lo que los chinos consideran a Mexicali como su segundo hogar.

En muchas ocasiones he escuchado referirse hacia los chinos como personas muy inteligentes, a menudo en mi vida escolar el tener una buena calificación o cumplir con una tarea era sinónimo de justificar esas acciones como “pues sí, es el chino”, creo que hay características intrínsecas en el ser humano ante diversos contextos, más sin embargo cómo poder explicar que ciertamente hay cualidades como la disciplina, paciencia y perseverancia, característicos en los chinos,  tu historia familiar trasciende para  conocerte  y entenderte, forjar una personalidad y conjugar ciertas costumbres que se van aprendiendo de una manera silenciosa. Definitivamente el ser humano trasciende en la medida que vas conociendo tu descendencia, conocerte a ti mismo implica conocer tu origen, de dónde vienes, entenderte a ti mismo es aceptar ese origen, es ese proceso que tal vez es inconsciente a lo largo de los años y se vuelve importante en el momento que descubres o redescubres tu origen y lo aceptas.

Es así que en diferentes etapas de mi vida escolar, escuchaba que tener una buena calificación era obligación por ser de ascendencia china, no lo entendía pero lo asumía, realmente admiraba mucho a mis paisanos porque imaginaba que por tener padres originarios de China la vida sería más fácil, mi idea era que entre más chino más inteligente sería. En mi educación media superior conocí a un compañero de nombre Wong Wei Yu, es de imaginar el sin fin de risas al escuchar su nombre[7], sin duda era muy inteligente, pero creo que fue cuando empecé a entender que no se trataba del ADN, analizaba las características de los chinos, sobre todo al encontrarse en una ciudad a más de 10,000 kilómetros de distancia de su ciudad de origen, realmente la vida era dura y había que esforzarse más, considerando que China tiene una población superior a los mil millones de habitantes evidentemente la competitividad es mucha, el esfuerzo debe ser arduo y por lo tanto, no sería la excepción al llegar a estas tierras mexicanas, pues sin duda la respuesta es más simple de lo que se esperaría, los chinos son laboriosos, disciplinados, puntuales, honestos, respetuosos, estrictos, desconfiados, pero esto evidentemente es una manifestación sociocultural con la que se educa en casa, he allí el éxito de tener una buena calificación, un buen actuar hacia los semejantes en base a un riguroso respeto a los mayores, a lo que te enseñan en casa, mi madre me decía que mi abuelo era estricto para hacer las cosas, aquí en México se dice: si vas a hacer algo hazlo bien sino no lo hagas, pero mi madre me trasmitió como legado de mi abuelo, que las cosas que tienes que hacer se hacen y no hay forma de hacerlas sino bien, es decir, ¿porque das margen a que algo no lo vas a hacer?

Transcurrió el tiempo, a la edad de 11 años, tuve la oportunidad de tomar clases de dibujo y pintura con un conocido promotor de la cultura china en la región: el maestro Eduardo Auyón Gerardo en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Mexicali, con el maestro tuve la oportunidad de conocer su  lugar de trabajo, su Estudio, ubicado en una asociación china la  Chung Shan de Baja California, allí conocí el Templo Budista fundado en 1915, todo ese misticismo y color, fueron en parte detonantes para gestar en mí una conciliación a nivel espiritual con esta cultura. Además, tuve la oportunidad de conocer la Asociación China de Mexicali, en sus instalaciones encontré la fotografía de mi abuelo, sin saber aún qué aportación había hecho por la comunidad china local.

Con el tiempo, supe que en los años setentas había sido Vicepresidente de la Asociación china de Mexicali, que había ayudado a muchos paisanos[8] y además había hecho aportaciones económicas en apoyo a la comunidad y la construcción de lo que hoy es la sede de la Asociación China, el tener conocimiento de ello, me permitió lograr un contacto más claro de mis raíces.

En el año 2000 me gradué de la licenciatura de Derecho, carrera universitaria que conocí gracias a mi tía Victoria Yee, pues ella de profesión educadora, siempre me regalaba libros, y en una ocasión cuando tenía 13 años me regaló la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ese fue mi primer acercamiento con las leyes, allí supe que las reglas debían ser plasmadas, para poder hacerlas cumplir, que no era suficiente lo que te enseñan en casa para conducirte por la vida de manera correcta, sin duda, un legado de la educación confuciana.

Por otro lado, mi tía contaba que en la familia nadie  había querido estudiar Leyes, a pesar que la familia y, en especial mi abuelo, había sufrido muchas injusticias por cuestión de su origen chino, pero al igual que muchos paisanos preferían callar y no meterse en problemas, tal vez esa era la razón por la que no les enseñó a sus hijos a hablar el idioma  chino, para que no fueran discriminados; pero así es como se va perdiendo ese legado cultural, sin embargo, ya dependerá de cada quien, buscar y aprender tus raíces, es por eso que tomé cursos de chino mandarín, aunque debo decir que todavía  me falta mucho por aprender.

Al respecto, Mónica Cinco  afirma: El hecho de que para muchos de nosotros el cantonés no sea el idioma materno, no es necesariamente porque muchos somos hijos de matrimonios chino-mexicanos, tiene que ver con la decisión que tomaron nuestros padres de no enseñarnos el idioma como un mecanismo de adaptación, de protección  hasta de su propia negación frente a ese Otro que como grupo nos maltrató, nos negó o nos olvidó[9]

Te lo ruego, dime: ¿quiénes son los chinos?

Muéstrame cómo conservar el recuerdo.

Te lo ruego, háblame sobre la grandeza

de este pueblo. Dímelo en voz baja, sin  gritar.

Wen Yiduo

 

En la búsqueda de las raíces ancestrales

Los descendientes de las pasadas generaciones de chinos, han heredado una rica herencia cultural. Pero también, han existido en medio de dos mundos diferentes, uno con la influencia de la historia china, y el otro configurado por su pasado mexicano. Algunos han elegido ser mexicanos totalmente, mientras que otros, buscan los caminos de unir esas dos partes, en un solo todo. Siguiendo con nuestra conversación, Ramón nos dice:

 

Mexicali siendo una ciudad joven, se ha desarrollado en un ambiente multicultural, pero con la que más nos hemos sentido identificados es con la cultura china. Ya sea porque esta ciudad fue fundada y desarrollada en gran parte por personas provenientes de China, o bien por la comida china, también el barrio de la Chinesca y su misticismo o simplemente por la curiosidad de nuestro origen.

 

Toda la familia llegó a Mexicali a principios de los años sesentas, a invitación de un pariente de mi abuelo que le hizo saber que en estas tierras encontraría prosperidad, al principio como la gran mayoría de los migrantes chinos, pasaron muchas penurias, pero siempre con la convicción de salir adelante, cierta ocasión una de mis tías recibió de una vecina un trozo de carne, ella muy feliz llegó a casa para prepararlo pero cuando mi abuelo lo supo, hizo que lo regresara, aunque la vida era difícil, se comía poco pero con mucho esfuerzo, ese orgullo era muy característico, mi madre lo heredó así como también sus grandes dotes en la cocina, ella me contaba como mi abuelo le decía ven vamos a hacer pan, ponía una tina llena de aceite, el abuelo colocaba la masa preparada para hacer donas, con un alambre, mi madre tenía que cuidar y sacar las donas, era por las tardes cuando los vecinos recibían ese olor dulzón que los obligada a exclamar “¡ya hizo pan el chinito!”.

Los chinos creen mucho en la prosperidad y la superstición, pero tampoco se deja a la suerte si no hay una acción, eso me queda claro, y así hay muchas enseñanzas que a lo largo del tiempo he aprendido que al igual que la cultura mexicana tiene muchos dichos[10], los chinos tiene muchas frases o pensamientos impregnados de filosofía de vida, principalmente influenciados por el taoísmo y confucionismo.

En efecto, en China convive una gran diversidad religiosa: católicos, protestantes, judíos, musulmanes, pero tres religiones/filosofías destacan por encima del resto: el budismo, confucionismo y taoísmo. De Confucio se retoman las enseñanzas que animan a mirar más allá de lo que vemos para encontrar la belleza en las cosas, al esfuerzo por conseguir resultados y a aprender de todas las experiencias de la vida.

El taoísmo está inspirado en las primeras religiones que aparecieron en China, donde se practicaba el culto a la naturaleza y a los antepasados. Al principio, no era una religión sino un sistema filosófico que surgió de creencias más primitivas. El taoísmo no tiene unas normas o ceremonias definidas: tan solo hay que seguir el ‘tao’ (el “camino”) y dejarse llevar por el ritmo de natural de las cosas, así lo puntualiza Lao Tse, su fundador.

Para Ramón, los chinos forman parte esencial de su pasado, presente y futuro. Conocer su cultura y respetarla, aceptar las diferencias que existen con la cultura mexicana, ésto le permitirá saberse más tolerante y solidario, “así estaremos construyendo las bases para la paz entre los pueblos y expresaremos nuestra gratitud a los fundadores de nuestra ciudad y al legado que perdura”, nos dice convencido.

Identidad en construcción

Se habla de identificaciones en estos tiempos de fugacidad, pero al final del camino se retorna o se busca eso que se conoce, eso que posibilita la tierra firme, que brinda estabilidad y seguridad, la identidad, esto es, lo que parece, permanece (Mendoza García, 2009,59)

 

En el año 2016, tuve la oportunidad de integrarme a la agrupación de sucesores de chinos, con los cuales encontré más preguntas que respuestas, en un proceso de redescubrirnos en la búsqueda de nuestras raíces que inconscientemente siempre estuvieron presentes. Debido a esto es que nace un impulso por reencontrar nuestra historia a través de la investigación, y a fin de fortalecer los lazos que nos unen con la comunidad china local, es que conformamos el grupo: Descendientes de chinos de Ultramar en Mexicali, con el cobijo de la Asociación china, así como conviviendo con otras personas de ascendencia oriental.

El espíritu del grupo radica en rescatar, reencontrar, preservar y difundir las raíces de la cultura china, las cuales son parte de nuestra historia. Por ello se busca el intercambio cultural mediante la difusión, enseñanza, aprendizaje, investigación y recreación de la cultura china.

En esta reciente labor he tenido la oportunidad de conocer más a fondo la cultura china, sus costumbres, tradiciones y filosofía de vida, con lo cual he podido entender muchas de las cosas que de manera propia vivía, sin embargo, de una manera bicultural mezclando costumbres, hábitos y tradiciones, es así como los descendientes chinos enriquecemos nuestra vida, tomando las enseñanzas de ambas culturas para nutrir y entender cada parte de ella, desde la alimentación que en mi caso es una parte muy importante, redescubrir un sin fin de sabores que tenía guardados desde mi infancia, hasta tener la oportunidad de convivir con los paisanos y las diferentes festividades que muchas de ellas son tan similares a las mexicanas, esto me hace entender de una manera más clara que es evidente que existen diferencias, pero que también existen similitudes pero lo más importante es que las  diferencias a final de cuentas nos unen y nos nutren como una sola comunidad, eso es algo que hemos tratado de hacer como colectivo de descendientes de ultramar en Mexicali, exponer la cultura china para que se conozca, pero sobre todo sea valorada como una suma de aportaciones que los chinos han hecho por nuestra ciudad, región y país. Por eso hemos participado a través de diversas actividades en diferentes foros culturales, educativos, conferencias y talleres; nos aventuramos como un sueño a presentar el primer Festival del Año Nuevo chino el cual, con gran éxito, ya lleva tres ediciones.

Al respecto, en Ramón se recrea y se vive la memoria colectiva de la comunidad china de Mexicali, ya que en ella están las  raíces del origen  en lo que conocemos como tradición; de ella se sustenta la identidad, ya que  la pérdida u olvido de la memoria, significa la pérdida de la identidad, de las formas en que esta se representa van unidas al sentimiento de continuidad en el tiempo; ya sea la memoria  familiar, la  generacional, la memoria que nos hace pertenecer o reconocernos en un determinado grupo étnico, regional, etc.   (Giménez, 2002,54)

 

Hemos sabido sumar, unir fuerzas en alianza con la Escuela Comunitaria de la Asociación china de Mexicali, donde he encontrado una puerta abierta de conocimiento y fraternidad, he hecho grandes amistades importantes en mi vida como es el Sr. Esteban León Ham y la Maestra Cristina Chen ambos, miembros distinguidos de la comunidad china de Mexicali, de quienes he aprendido un mundo desconocido por mí, y por quienes estoy profundamente agradecido

También he podido participar con la escuela de artes marciales Wushu Sámano, como practicante de artes marciales, poder danzar en un León o Dragón chino ha sido una experiencia muy reveladora para fortalecer mis raíces, sumado a ello, he podido ver a mis hijos aprender y practicar esas tradiciones.

Además, he tenido la oportunidad de colaborar con diferentes asociaciones e instituciones culturales con quienes hemos ido de la mano en este redescubrimiento, desde la introspección hasta la exposición pública de nuestras experiencias, que muchas de ellas tenían una conexión, esa pregunta tan profunda pero tan importante: ¿Qué soy chino o mexicano? ¿Cuáles son mis raíces?

Ya sea en mis grupos escolares, laborales, sociales, inclusive familiar, todo esto me ha ayudado a identificarme como chino, a no referirme a los paisanos como ajenos, como ellos los chinos, sino nosotros los chinos, pero también he logrado entender que vivo esta dualidad de culturas la china y la mexicana, la mexicana por nacimiento pero la china por herencia y convicción, que esa dualidad me nutre y me ayuda a entender a los chinos y a los mexicanos.

He llegado a concluir que no debe de cuestionarse que cultura es mejor si la cultura china o mexicana, simplemente son medios de expresión de dos pueblos que han sabido amalgamarse, para desarrollar una ciudad joven de apenas 117 años, pero con mucho futuro por delante, siendo Mexicali el pequeño Cantón, símbolo de la unión de dos culturas.

 

Bibliografía

Cinco B. Mónica (2017): A mí no me pueden volver a sacar de aquí. Tesis doctoral. Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Iztapalapa. México.

Flores, G. Angélica (2017): Identidad, memoria colectiva y Antropología de la cultura. Universidad Iberoamericana. México

La nostalgia viaja en la maleta: Entrevista con Sumito Estévez. Migración.

https://revistahojasanta.com/sobremesa-1/2018/3/7/la-nostalgia-viaja-en-maleta

Martínez, E. Ricardo, coord. (2018): Los chinos de ultramar: diásporas, sociabilidad e identidades. Colección El Pacifico, un mar de Historia. Palabra de Clío, México

[1] Véase Mónica Cinco: A mí no me pueden volver a sacar de aquí, 2017. UAM, México, pág. 231

[2] Lugar ubicado en la huasteca, zona montañosa del estado de San Luis Potosí, México.

[3] Dictador mexicano que estuvo en el poder durante treinta años

[4]  Tomado de Wikipedia.

[5] Alimento que caracteriza a la comida del mexicano

[6] Eduardo Auyón G. En 1960, regresó a México con el grupo de repatriados chinos/mexicanos, después de 25 años de haber sido expulsado del país. Véase Mónica Cinco: A mí no me pueden volver a sacar de aquí, 2017. UAM, México.

[7]  Wong Wei Yu, fonéticamente se escucha como wey yu término del caló fronterizo que tiene varios significados: tonto tú, ¡oye tú! hasta un simple ¡hola!

[8]  Término con el que coloquialmente se refieren a los chinos en Mexicali

[9] Mónica Cinco, “A mí no me pueden volver a sacar”. Etnografía práctica desde los márgenes de la diáspora chino mexicana. Tesis doctorado Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Iztapalapa, 2017, 14

[10] Refiérase al conocimiento popular expresado a través de refranes o rimas

No Comments

Post A Comment