Al rescate de la memoria histórica de la imigración china a Costa Rica: PREMEHCHI

Al rescate de la memoria histórica de la imigración china a Costa Rica: PREMEHCHI

Tusanaje Editorial Web

Cartas guardadas en cajones familiares, pasaportes marcados por incendios, fotografías que sobreviven el paso del tiempo, voces enfrentadas a la fugacidad. La memoria de la inmigración china en Costa Rica se sostiene, en muchos casos, gracias a esfuerzos individuales y comunitarios que luchan contra la fragilidad de los archivos.

Esta entrevista recoge la experiencia de la investigadora chino-costarricense Lai Sai Acón Chan, co-coordinadora de la Red Académica Latino (e Hispano) Americanista sobre Estudios Sinológicos (Red Sinolatina), investigadora del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de la Inmigración China en Costa Rica (PREMEHCHI) y exdirectora del Instituto Confucio de la Universidad de Costa Rica (2012–2020).

En la conversación, Lai Sai reflexiona sobre el estado de conservación del patrimonio documental, los intricados hilos de las genealogías familiares, el trabajo con archivos públicos, privados y familiares, los desafíos éticos de la investigación histórica y la importancia del trabajo colaborativo con las comunidades para rescatar, documentar y proyectar una memoria histórica que sigue siendo clave para comprender la historia de los inmigrantes chinos y sus descendientes en Costa Rica.

 

En mayo del año pasado, Costa Rica celebró los 170 años de inmigración china. Durante esos ya casi dos siglos de presencia china, deben haberse producido miles de documentos históricos y memorias orales. ¿Cuál es el panorama actual de la preservación de ese patrimonio material e inmaterial?

En efecto, la preservación de ese rico patrimonio material e inmaterial relacionado con la inmigración china en Costa Rica ha recaído en los hombros de diversas instituciones, tanto dentro como fuera de la comunidad china.

Por un lado, el Archivo Nacional de Costa Rica, la Sala de Colecciones Especiales Adolfo Blen de la Benemérita Biblioteca Nacional y el Archivo Histórico Arquidiocesano Bernardo Augusto Thiel han contribuido desde sus plataformas institucionales a resguardar registros, censos, correspondencia oficial, publicaciones periódicas, fotografías, así como certificaciones de nacimiento, bautismo y matrimonio, entre otros. Si bien estas tres instituciones ofrecen condiciones adecuadas para asegurar la preservación a largo plazo, la calidad de conservación también depende del estado en que los documentos ingresaron a sus colecciones.

Puedo dar fe de que hay distintos grados de conservación del material relacionado a migraciones chinas a Costa Rica. Los pasaportes de chinos de Limón, que datan de las primeras décadas del siglo XX, sufrieron un deterioro muy grande debido a un incendio en la Gobernación de Limón. Existen otros documentos que están más íntegros, pero de igual manera deben manejarse con mucho cuidado por su antigüedad y fragilidad. Sin mencionar su valor histórico.

En contraste, aunque varias asociaciones chinas han realizado valiosos esfuerzos por preservar el patrimonio inmaterial del grupo y se han abocado a conservar con gran dedicación documentos históricos —como actas, telegramas, correspondencia con entidades gubernamentales y diplomáticas, panfletos, material de propaganda o directrices emitidas por el KMT—, no cuentan con los recursos humanos ni técnicos necesarios para garantizar su preservación durante los próximos cien años. Por ello, desde el Museo Chino de Costa Rica se están realizando esfuerzos para establecer vínculos con instituciones extranjeras que puedan colaborar no solo con la traducción del material en chino, sino también con su adecuada conservación y digitalización a largo plazo. También debe considerarse que las asociaciones chinas de Puntarenas y Limón están localizadas en las cálidas y húmedas costas, de modo que sin el equipo necesario no se dan condiciones ideales para su conservación en situ.

Dentro de este panorama, surge El Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de las Migraciones Chinas a Costa Rica hace una década.

 

Revisión de documentos inéditos de la Asociación China de Puntarenas. Mayo 2024. Créditos: Archivo PREMEHCHI

 

¿Cómo nació la idea del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de la Inmigración China en Costa Rica (PREMEHCHI) y qué te motivó a emprenderlo?

El Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de las Migraciones Chinas a Costa Rica nació en 2015 a partir de una alianza amistosa entre la Université de Bordeaux, la Université de Bordeaux Montaigne, la Universidad Estatal a Distancia y la Universidad de Costa Rica. Lo que comenzó como una conmemoración del centésimo sexagésimo aniversario de la llegada de los primeros inmigrantes chinos al país evolucionó hacia un proyecto académico internacional, interinstitucional e interdisciplinario, impulsado por dos historiadores costarricenses y una experta en literatura inglesa de origen chino. Con ello, se abrió un espacio para ampliar y diversificar las líneas de investigación dedicadas a estas movilizaciones históricas.

Como indicamos en la reseña de nuestro sitio web, nuestro objetivo principal es reconstruir las variadas historias que surgen a partir de las migraciones chinas a Costa Rica desde los ámbitos social, político, económico, filosófico, cultural y visual. Y esto ha sido lo que nos ha impulsado a rescatar las historias orales y genealogías de pioneros chinos, catalogar su patrimonio material, y divulgar las contribuciones de las comunidades de origen chino al desarrollo de la nación costarricense. Mi interés en el proyecto comenzó como una cruzada personal motivada por mi pertenencia al grupo étnico e identificación con la cultura chino costarricense. Por otra parte, el interés de mis colegas Ronald Soto Quirós y Alonso Rodríguez Chaves se debe a que desde su posicionamiento como historiadores costarricenses han estudiado las movilizaciones de chinos a nuestro país.

 

El proyecto ha logrado reunir cartas, pasaportes, fotografías y diarios. ¿Qué historias o aspectos de la vida de los inmigrantes chinos y sus descendientes han podido descubrir gracias a estas fuentes?

Nosotros trabajamos con el patrimonio material al que las familias de origen chino deciden darnos acceso. Por esta razón, la mayor parte de lo que hemos podido recopilar proviene de fotografías, relatos escritos por algunos miembros de las familias y testimonios orales. Las cartas o diarios personales, en general, son documentos de carácter privado y de una gran vulnerabilidad, y por ello siempre insisto —como investigadora de la Universidad de Costa Rica— en que, por principios éticos, los informantes tienen plena potestad para decidir qué desean compartir y qué prefieren mantener en la intimidad.

Gracias a estas aproximaciones a las historias familiares, hemos logrado divulgar diversas prácticas de integración social mediadas por la fe católica, así como patrones de movilidad y migraciones internas dentro del país. También hemos documentado la conformación de redes comerciales y familiares que se extendieron por distintas regiones, y el cultivo de prácticas culturales, espirituales, mercantiles, políticas y deportivas en las comunidades de origen chino. Algunas de estas prácticas fueron traídas directamente desde sus lugares de origen en China, mientras que otras surgieron como resultado de los procesos de adaptación y aprendizaje en el nuevo entorno costarricense. Estas reconstrucciones permiten comprender la profundidad, complejidad y diversidad de la experiencia chino-costarricense a lo largo de varias generaciones.

 

Exposición por el 150 aniversario de la segunda oleada de migración china a Costa Rica, 1873-2023. Biblioteca Nacional. Créditos: Archivo PREMEHCHI

 

Muchos de estos materiales provienen de archivos familiares. ¿Cómo trabaja Lai Sai y su equipo con la comunidad chino-costarricense en este proceso de rescate de la memoria histórica?

Entre 2017 y principios de 2020, junto con dos investigadores de la Universidad Estatal a Distancia, Alonso Rodríguez y Francisco Li, realizamos varias giras al año para visitar comunidades en las provincias de Guanacaste, Limón y Puntarenas. Tras la pandemia de COVID-19 retomamos las giras con menor frecuencia, pero manteniendo la misma misión: tratar la evidencia material y testimonial con el mayor respeto y bajo los principios éticos que caracterizan a la universidad pública en Costa Rica.

En ese espíritu, dedicamos alrededor de dos horas a cada entrevista o grupo focal. Escuchamos las historias de los informantes con atención y sensibilidad, buscando patrones que permitan comprender sus trayectorias familiares y comunitarias. Asimismo, hemos visitado diversas asociaciones chinas para entrevistar a miembros de sus juntas directivas y documentar sus experiencias y memorias institucionales. Durante la pandemia, también comencé a utilizar Zoom para realizar las entrevistas.

En todos los casos, nuestro objetivo es identificar elementos que nos permitan reconstruir historias familiares o comunales, registrar genealogías, o alimentar distintas bases de datos que mantenemos sobre las migraciones históricas de chinos a Costa Rica. En mi caso particular, me concentro en las oleadas migratorias que ingresaron al país durante la primera mitad del siglo XX, un período especialmente complejo por los procesos de asimilación, movilidad interna y cambios en las políticas migratorias.

Una vez procesada la información, procedo a redactar artículos o libros que luego se publican en la colección Los chinos de ultramar de la Editorial de la Sede del Pacífico de la UCR. Como parte de mi compromiso con los informantes, solicito ejemplares a la editorial para obsequiarlos a quienes participaron en el proyecto. Es una forma de expresar mi agradecimiento a las personas que han abierto las puertas de sus hogares, han compartido historias familiares íntimas y me han confiado memorias profundamente valiosas de su juventud. Para mí, ese gesto de reciprocidad es parte fundamental de la ética que debe guiar toda investigación histórica con comunidades vivas.

 

Parte del trabajo de PREMEHCHI consiste en reconstruir líneas genealógicas de las familias chinos-costarricenses. Puede contarnos ¿cómo se lleva a cabo esa búsqueda en los archivos y qué desafíos implica?

Primero que nada, es importante señalar que las líneas genealógicas permiten establecer relaciones de parentesco entre personas de un mismo clan familiar que, en Costa Rica, adoptaron o recibieron distintos apellidos. También ayudan a identificar lugares de procedencia en China y patrones de movilidad dentro del país.

La reconstrucción de estas líneas se realiza a partir de fuentes orales y escritas. En primer lugar, las entrevistas con descendientes de inmigrantes chinos constituyen el punto de partida para determinar si existen suficientes elementos que justifiquen emprender el proceso. Este trabajo implica una triangulación constante entre los testimonios y diversos documentos históricos.

Algunas familias conservan datos o registros familiares con el apellido chino original, lo cual facilita enormemente la labor. El proceso es comparable a armar un rompecabezas: se requiere contar con un número mínimo de piezas o con piezas suficientemente distintivas como para identificar patrones. En ocasiones, hay personas interesadas en conocer su origen, pero no cuentan con información significativa. Por ejemplo, si alguien indica únicamente que “su padre era chino” y no posee más datos, resulta imposible reconstruir una genealogía con ese nivel de generalidad.

En cuanto a las fuentes escritas, recurro principalmente a FamilySearch, una plataforma digital que permite localizar antepasados mediante certificaciones eclesiásticas o listas de pasajeros en viajes marítimos. Los datos incluidos en esas certificaciones —como fechas de nacimiento o defunción, nombres del titular y sus familiares, o lugares de procedencia— pueden triangularse con otros documentos o con los testimonios de los descendientes para corroborar su veracidad.

Este método resulta especialmente útil para familias de origen chino que, a lo largo del tiempo, se integraron socialmente mediante una adhesión parcial o total a los preceptos católicos. No obstante, presenta limitaciones cuando se trata de familias sin matrimonios mixtos, asentadas en entornos multirreligiosos o que han conservado íntegras sus tradiciones chinas.

En el caso de Costa Rica, FamilySearch ha funcionado muy bien. Sin embargo, a mí no me han funcionado las búsquedas de mis ancestros chinos de Perú. Mis abuelos maternos se asentaron en Huaral en la década de 1920 y solo pude encontrar el certificado de defunción del hermano mayor de mi madre. No logré localizar el acta de bautismo de ella pese a que obtuve una copia gracias a Humberto Rodríguez Pastor.

 

¿Cómo has sentido el impacto de PREMEHCHI para la salvaguarda de la memoria de estos 170 años de la inmigración china en Costa Rica tanto en la opinión académica como comunitaria?

He sentido que PREMEHCHI ha tenido un impacto tangible tanto en la esfera académica como en la comunitaria. En el ámbito académico, el proyecto ha generado visibilidad y producción científica: mantiene una plataforma institucional con objetivos claros de creación de bases de datos y de recuperación documental, y ha impulsado la edición de una colección especializada (Los chinos de ultramar) que ha reunido capítulos y volúmenes sobre movilidades, tradiciones y memorias; además, varias investigaciones y publicaciones vinculadas al equipo aparecen publicadas y en prensa.

Esa producción académica se articula con actividades de difusión y debate. PREMEHCHI trabaja estrechamente con el Instituto Confucio y la Red Académica Latino e Hispano Americanista sobre Estudios Sinológicos de la UCR con el fin de organizar ciclos de conferencias, presentaciones de libro y congresos sobre migración china, lo que ha permitido difundir hallazgos y abrir espacios de discusión interdisciplinaria.

En el plano comunitario, el impacto se manifiesta en la recuperación efectiva de bienes y memorias. La presencia del proyecto en redes e instituciones culturales muestran que PREMEHCHI ha generado confianza y participación entre actores dentro y fuera de las comunidades chinas de Costa Rica. Estas iniciativas facilitan que el patrimonio material e inmaterial salga de espacios privados para integrarse a espacios públicos y accesibles.

Mi sensación, basada en estos avances, es que el proyecto ha pasado de ser una iniciativa incipiente a convertirse en un referente local o regional para el estudio y la preservación de esta trayectoria migratoria.

 

Entrega del libro De chinos culíes a chinos de ultramar en Costa Rica. Del transnacionalismo al localismo en la ruta entre Cartago y Limón (1850-1950). Créditos: Archivo PREMEHCHI

 

¿Qué tan lejos podría estar la posibilidad de abrir un archivo o repositorio digital latinoamericano sobre fuentes documentales de la inmigración china? ¿Es aún una posibilidad muy remota?

Este tipo de iniciativas generalmente depende de la voluntad y la participación activa de una comunidad consolidada, con liderazgos positivos, interacciones igualitarias y un fuerte sentido de compromiso colectivo. Requieren de personas dispuestas a invertir tiempo, energía y, en muchos casos, recursos económicos. Un ejemplo claro de ese modelo asociativo es la organización Tusanaje, cuyo trabajo demuestra lo que puede lograrse cuando existe una estructura comunitaria sólida, articulada y consciente de la importancia de preservar su memoria histórica.

Por eso considero que, más que un asunto de tiempo, se trata de un proceso de concientización política y cultural dentro de una comunidad diversa, compuesta por latinos e hispanohablantes de origen chino. La preservación de la memoria no ocurre de manera automática: requiere una visión compartida sobre su valor, así como la decisión colectiva de priorizarla.

En cuanto a la necesidad de crear un repositorio digital de esta naturaleza, concuerdo plenamente en que es de vital importancia. No obstante, existen numerosas consideraciones que deben tomarse en cuenta antes de emprender un proyecto de tal magnitud. La primera pregunta es si realmente contamos con los recursos humanos y tecnológicos necesarios para ponerlo en marcha. Cada comunidad chino-latina debe evaluar su capacidad organizativa, pues un repositorio de este tipo exige tiempo, dedicación, financiamiento estable y conocimientos técnicos especializados.

¿Me gustaría a mí impulsarlo desde PREMEHCHI? Sí, absolutamente, y creo que Ronald Soto comparte ese interés. Sin embargo, todavía persisten cuestiones éticas y legales que deben discutirse con detenimiento debido a la naturaleza, en ocasiones altamente personal, de los documentos involucrados, especialmente aquellos que aún no han sido traducidos del chino. A esto se suma la necesidad de observar las restricciones legales vinculadas a ciertos tipos de información —por ejemplo, datos censales o documentos oficiales que solo pueden hacerse públicos después de un período determinado.

Por todas estas razones, avanzar hacia un repositorio digital es posible, pero requiere un esfuerzo colectivo, una planificación rigurosa y un marco ético y legal claramente establecido. Estoy convencida de que, con la visión correcta y el compromiso comunitario adecuado, este objetivo puede llegar a concretarse.

 

Visita

Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de la Inmigración China en Costa Rica (PREMEHCHI)

https://premehchi.ucr.ac.cr/

 

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