Tusanaje | Mirada tusán
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Mirada tusán

Mirada tusán

A mediados de 2007 recibí una invitación de mi madre para conocer China. Era la gran oportunidad de visitar la tierra de nuestros ancestros; la tierra que sus padres no pudieron conocer. Llegamos a Beijing luego de un viaje muy largo sin escalas desde New York y al salir del aeropuerto nos invadió una sensación indescriptible, ya que estábamos haciendo el viaje en dirección opuesta al que habían realizado nuestros antepasados.

Durante más de un mes estuvimos viajando dentro de China, siempre en tren, nunca en tours para turistas, y siempre viendo distintos tipos de paisajes: lagunas de color esmeralda, campos de cultivo que se extendían al infinito, ciudades construidas alrededor de fábricas, el contraste entre lo tradicional y la gran modernidad que parecía devorar todo y, claro, la preparación para las olimpiadas de Beijing 2018, con sus simpáticas mascotas en afiches y merchandising por todos lados.

La comida fue un tema aparte. No teníamos idea de la gran variedad y estilos de cocina que íbamos a encontrar, desde los mercados callejeros en Pekín donde se ponían a la parrilla frutas o insectos por igual, hasta la super picante comida sichuanesa, la cantidad de baos de todos los sabores y tipos de relleno. Puedo decir que donde más disfrutamos fue en Guangzhou, con su comida que nos permitió compartir muchos sabores.

Se suele decir que los chinos comen mucho arroz, pero la verdad que no nos pareció así. En realidad nos sorprendió la gran cantidad de sopa que se consume desde el desayuno hasta las madrugadas. Sopa con fideos de todos los precios o las siempre económicas sopas de fábrica, en envases descartables que se venden por millones en todo Asia.  En esa época tenía una pequeña cámara de video, con la que hice varios cortometrajes. Luego de recorrer Pekín, Xi’an, Chengdú y Guangzhou, empezaron los problemas técnicos. Al llegar a Hong Kong la cosa se hizo más evidente y se agravó con el fuerte calor y humedad. Tuvimos la suerte de estar ahí para el Primero de Octubre, Día Nacional de China, y poder ver un espectacular show de fuegos artificiales con picos de muchísima emoción; nunca habíamos visto un show de esa magnitud.

Al llegar a Shanghái, la cámara funcionaba de manera intermitente, a esas alturas tenia miedo de revisar las cintas que había grabado. Finalmente volvimos a Pekín, ya a unos días de volver al mundo occidental. Nos faltaba conocer la Muralla China, así que decidimos ir al sector de Mutianyu, ya que nos habían comentado que tenía menos turistas que otras zonas más cercanas a la ciudad. Recuerdo haber grabado tomas espectaculares mientras subíamos sentados con los pies al aire en unas sillas conectadas a un cable, pasando sobre las copas de los árboles. Al llegar a la muralla, parecía un sueño hecho realidad, el cielo estaba despejado, veíamos la muralla perderse a lo lejos, pero lo mejor de todo es que el lugar estaba casi completamente vacío. Me parece que grabé algo de hora y media de material…

Al llegar a Lima me enfrenté a la dura realidad. La cámara que me había acompañado por más de 5 años se despidió de mí con algunas tomas que pude rescatar de Shanghái. No había ni siquiera un segundo de la Gran Muralla ni el Templo del Cielo, la cinta sólo tenía estática y segundos de audio. De alguna forma eso me incentivó a realizar el documental “Mirada Tusán”. Al revisar las imágenes recordé un viejo viewmaster que me habían regalado cuando era niño, de los que te mostraban fotos de distintos países, y era la única forma en la que muchos conocían otras realidades. Así que desarmé el viewmaster, conseguí otra cámara de video prestada y estuve grabando los movimientos del mecanismo, el sonido al cambiar cada imagen, y la suciedad y hongos que había en el aparato por años sin uso.

Al hacer “Mirada Tusán”, mi atención estaba dirigida especialmente a los descendientes chinos que no han tenido la posibilidad de conocer la tierra de sus ancestros. Antes de la llamada de mi madre, nunca pensé poder conocer ese lugar tan lejano pero tan cercano a la vez, y es parte sustancial de mi identidad como Tusán.

Mirada Tusan from Jonatan Relayze on Vimeo.

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