El Oráculo (por Miriam Chiu)

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“Aquel que comprende el camino de la naturaleza lo comprende todo”                                                    

Lao Tsé

La observación y el conocimiento astronómico le permitió al ser humano elaborar los primeros calendarios. Inicialmente, todos estaban ligados a los cultos agrarios de fertilidad basados en el movimiento cíclico de los planetas y las estrellas. Esto sucedía con todas las culturas ancestrales  del mundo, desde los egipcios, los  griegos, mayas y los incas, que utilizaron las Pléyades como guía para alinear sus templos, organizar la siembra, la cosecha, el almacenaje, y también hacer los pronósticos para el siguiente año.

En el Perú, desde etapas muy tempranas (pre-inca) el calendario era lunar y sideral, acorde con la naturaleza basado en el ciclo anual de las pláyades; este calendario aún hoy es utilizado en el cultivo tradicional de la papa. Posteriormente, con los incas, el calendario cambió a solar-lunar, basado en solsticios y equinoccios, y tenían un carácter político y religioso.

Antiguos cronistas refieren que para los incas el año terminaba después del equinoccio de marzo (la luz del sol se proyecta en la tierra por igual para ambos hemisferios; en el norte comienza  la primavera y en el sur el otoño) y en la primera luna de abril, cuando finaliza la cosecha y la tierra descansa. En el cielo las pléyades desaparecen  del firmamento por 37 días, y el sol se interpone entre la tierra y las plèyades; por eso no las podemos ver  hasta junio, mes en el que se inicia el año y un nuevo ciclo agrario.

Esta ausencia de las pléyades  eran momentos propicios para consultar con el Oráculo lunar de las mitícas hermanas Ñanca. Los Ñanca posiblemente eran sacerdotes y astrónomos que asignaban las fechas para los rituales.

Las 5 hermanas  personificaban el orden, la moral y la salud de la comunidad. Cada una de ellas representa un tipo de energía:

Chaupiñamca (junio), la unión del agua y la tierra, la abundancia.

Llacsahuato Mirahuato (noviembre), el aire y el agua, los poderes mágicos curativos de las plantas y animales.

Urpayhuachac (agosto), la tierra y el agua, la maternidad.

Cavillaca (marzo), la sombra, la tejedora, la mítica hermana  quien  víctima de un engaño se arroja al mar con su hijo para quedar petrificada.

Roto el orden  se instaura el  desequilibrio y se presenta con  la trasformación del tiempo. Finaliza la época estival y comienza el otoño.

Bibliografía

Ritos y tradiciones de Huarochirí del siglo XVII. Gerald Taylor. 1987.

Pocoy Mita: Celebrando Orígenes. Museo Nacional de Antropología y Arqueología. 1990

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