Tusanaje | Preguntas y respuestas en torno al tema de los entierros de los trabajadores agrícolas chinos en las huacas o centros arqueológicos prehispánicos del Perú entre los siglos XIX y XX
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Preguntas y respuestas en torno al tema de los entierros de los trabajadores agrícolas chinos en las huacas o centros arqueológicos prehispánicos del Perú entre los siglos XIX y XX

Preguntas y respuestas en torno al tema de los entierros de los trabajadores agrícolas chinos en las huacas o centros arqueológicos prehispánicos del Perú entre los siglos XIX y XX

Foto: Recientemente en la Huaca Bellavista (Lima) se han encontrado entierros de trabajadores agrícolas chinos (Fuente de la imagen: Diario El Comercio)

Introducción

Huaca es un término de origen quechua usado para designar a las divinidades y lugares sagrados de los pueblos indígenas y que ha tenido una amplia difusión en el Mundo Andino desde tiempos inmemoriales. Las huacas podían ser los mallquis (momias sagradas) de los ancestros, los ídolos, templos u oráculos, así como los accidentes geográficos. Hoy en día, en el Perú se usa coloquialmente el citado término para denominar a los centros arqueológicos prehispánicos. Las excavaciones en las huacas han permitido encontrar desde entierros indígenas hasta una amplia variedad de objetos pertenecientes a la cultura material de la civilización andina[1].

A continuación quisiera hacer referencia a uno de los temas más apasionantes de la arqueología peruana, el uso de las huacas prehispánicas del Perú como cementerios de trabajadores agrícolas chinos desde la segunda mitad del siglo XIX hasta inicios del siglo XX. En la presente investigación se desarrollarán una serie de reflexiones en torno a los citados entierros a partir de una perspectiva histórica. El escrito se inicia con una somera revisión de algunos de los descubrimientos arqueológicos más representativos realizados en los últimos años (junto a los casos previamente conocidos de Huaca Julio C. Tello y Huaca Pucllana). A continuación, se señalará cuál era la situación de la colonia china en el Perú en el periodo en el cual han sido datados tales entierros. Finalmente, se ofrecerá algunas explicaciones históricas en torno al origen, desarrollo y ocaso de tales prácticas funerarias, bajo el formato de preguntas y respuestas.

 Los entierros chinos en los valles de Lima y Cañete

En agosto del presente año los medios de comunicación peruanos informaron en torno a un importante hallazgo arqueológico en el distrito limeño de Santa Anita. El Ministerio de Cultura anunció el descubrimiento en Huaca Bellavista de dieciséis entierros de inmigrantes chinos junto a sus objetos personales. Tales inmigrantes habrían sido trabajadores agrícolas de la antigua Hacienda Zavala. De los dieciséis cuerpos, once fueron enterrados directamente en la tierra, mientras que cinco fueron enterrados en ataúdes. De acuerdo a los expertos consultados, los entierros datarían de fines del siglo XIX e inicios del XX.

Los hallazgos en Huaca Bellavista sobrepasan largamente en magnitud al realizado en la Huaca Mateo Salado del Cercado de Lima, su antecedente más inmediato. En el 2013 la prensa informó del descubrimiento en la Pirámide E (una de las cinco pirámides que forman parte del complejo arqueológico) de la tumba de un trabajador agrícola chino junto a sus pertenencias. Las monedas halladas en la tumba darían indicios sostener que el entierro dataría de la década de 1870. El Ministerio de Cultura tiene previsto abrir pronto una exposición permanente sobre este hallazgo en un museo de sitio que actualmente se encuentra en construcción.

Existen referencias históricas sobre entierros similares encontrados en esa zona de la ciudad. A corta distancia de la Huaca Mateo Salado se encuentra la Huaca Julio C. Tello, en el distrito de Pueblo Libre. El nombre actual del centro arqueológico data del siglo XX, ya que anteriormente el recinto arqueológico era conocido por el nombre de Panteón Chino, precisamente por la presencia de entierros de inmigrantes chinos en su interior.

En el 2006 se descubrió un entierro chino en la Huaca Santa Cruz, perteneciente al distrito de San Isidro (Lima). La Huaca Santa Cruz estuvo en el pasado conectada mediante un camino con Huaca Pucllana, en lo que hoy es el distrito de Miraflores. Detrás del museo de sitio de Huaca Pucllana, en la misma pirámide prehispánica, se aprecian cuatro grandes forados que serían de tumbas para inmigrantes chinos. Hoy en día, Huaca Pucllana es el único centro arqueológico del Perú que tiene un espacio asignado a explicar el tema de los entierros chinos. En la misma Huaca Pucllana se menciona de la presencia de entierros similares en otros sitios de la costa, como en las huacas del valle de Cañete, al sur de la Región Lima. Al respecto, se podría mencionar el descubrimiento en el 2008 de un entierro chino en el centro arqueológico de Huacones, en las inmediaciones de la antigua hacienda Santa Bárbara de San Luis de Cañete.

 La colonia china en el Perú hacia mediados del siglo XIX e inicios del siglo XX

Entre los años 1849 a 1874 arribaron a las costas peruanas cerca de 100 mil trabajadores culíes procedentes de la China. La gran mayoría de los culíes era de origen cantonés, y partían con rumbo al Perú desde la antigua colonia portuguesa de Macao. Los culíes fueron destinados principalmente como mano de obra para la agricultura, aunque también se desempeñaron en otras actividades, entre las cuales se podría mencionar la extracción de guano, construcción de ferrocarriles y el servicio doméstico.

En sus primeros años en el Perú, los culíes tenían un contrato de trabajo que los ponía al servicio de un determinado patrón. Lo usual era que el contrato de trabajo sea de 8 años, y una vez vencido el mismo, los chinos tenían dos opciones: podían “reengancharse” y continuar laborando en el campo, o podían emigrar a los pueblos y ciudades. En las zonas urbanas, si bien los chinos podían ponerse al servicio de un nuevo empleador, su ideal era siempre establecer su negocio propio y desempeñarse en las actividades comerciales.

La suscripción en 1874 del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Perú y China puso fin al cruento tráfico de culíes chinos. Los últimos trabajadores culíes en territorio peruano obtuvieron su libertad a inicios de la década de 1880. Sin embargo, la presencia china en los campos peruanos se prolongó hasta inicios del siglo XX. En las décadas posteriores a la suscripción del tratado entre ambos países continuaron arribando a nuestras costas trabajadores agrícolas chinos, y se fue acrecentando notoriamente la corriente migratoria compuesta por comerciantes chinos, quienes venían directamente a establecerse en las ciudades peruanas en miras a abrir un negocio propio.

 

Explicaciones históricas en torno a las prácticas funerarias chinas en las huacas peruanas

  1. ¿Quiénes son los chinos enterrados en las huacas?

Los entierros corresponden a los trabajadores agrícolas de origen chino que vivieron en los campos peruanos entre la segunda mitad del siglo XIX e inicios del XX.

  • Tales entierros están estrechamente vinculados a los trabajadores culíes. Sin embargo, los últimos culíes desaparecieron de los campos peruanos hacia inicios de la década de 1880, y los entierros continuaron siendo realizados por los trabajadores agrícolas chinos, los cuales permanecieron en número significativo hasta inicios del siglo XX. En pocas palabras, eso quiere decir que no todos los entierros corresponden a culíes, por lo que sería mejor emplear el término más general de trabajador agrícola chino.
  • Los chinos enterrados pertenecían esencialmente al mundo rural. Los chinos eran enterrados en lugares cercanos a la hacienda y los campos en donde trabajaban. Sin embargo, la distancia entre el mundo urbano y rural es tenue si nos referimos a los pequeños pueblos y los caseríos ubicados en medio de las grandes plantaciones. Por lo tanto, es posible que algunos de los chinos enterrados procedan de tales pequeños pueblos o caseríos, hipótesis que podría ser confirmada o refutada a medida que se sigan desarrollando las investigaciones arqueológicas.
  • Los entierros hacia fines del siglo XIX e inicios del XX corresponden a las postrimerías del período de la intensa presencia china como mano de obra en la agricultura peruana. Por lo tanto, los entierros datados en tales años deben de ser analizados como una práctica funeraria en proceso de desaparición.

 

  1. ¿En qué lugares del Perú se pueden encontrar tales entierros?

Si bien los casos señalados en el presente escrito corresponden a hallazgos arqueológicos realizados en Lima y alrededores (Cañete), sería posible encontrar tales entierros a lo largo de las zonas que acogieron a los trabajadores agrícolas chinos. La mano de obra china se concentró principalmente en la costa norte y central del Perú, de manera especial en las actuales regiones de Chiclayo, Trujillo, Lima e Ica. Los chinos están estrechamente vinculados a los cultivos algodoneros y azucareros del siglo XIX e inicios del siglo XX.

En torno a las huacas elegidas, eran aquellas cercanas a las antiguas haciendas y colindantes con las zonas agrícolas. Es importante realizar esta anotación debido a que existen numerosas huacas en la costa norte y central que se encuentran alejadas de los campos de cultivos usados en el período republicano, y donde no sería posible realizar tales hallazgos.

 

  1. ¿Por qué se eligieron las huacas como lugar de entierro?

Las huacas se eligieron como lugar de entierro por una serie de factores:

  • Factor religioso: Los cementerios estaban reservados para la población cristiana, lo cual excluía a los chinos que no hubiesen adoptado la religión local predominante. Si bien un sector importante de la población china fue paulatinamente asimilando varias de las expresiones culturales del país de acogida tales como la lengua hispana y la religión católica, muchos chinos nunca abandonaron su religión tradicional, especialmente entre los que tenían menos tiempo radicando en el Perú. El entierro en huacas era entonces una opción frente al impedimento de usar los cementerios cristianos, además que les permitía realizar sus entierros de manera privada y en sintonía a sus propios rituales religiosos. Finalmente, existen investigadores que han planteado la hipótesis que las huacas, al estar asociadas a los templos religiosos y entierros de los antiguos peruanos, tenían la particularidad de ser vistas por los chinos como “tierra sagrada”.
  • Factor físico: Las huacas son edificaciones rápidamente identificables en un paisaje rural que suele ser llano en la costa. El material moldeable en que están construidas (adobe) y lo rugoso de su superficie ofrece variadas opciones para el trabajo de inhumación y conservación de los cuerpos. Las huacas eran “terrenos improductivos” desde la perspectiva agrícola, por lo que su uso como cementerio era preferible al de la construcción de cementerios en terrenos que potencialmente podían ser destinados para los cultivos.
  • Factor económico: Los chinos de las zonas rurales eran personas de recursos modestos. Los chinos cumplían largas horas de trabajo semanal y procuraban minimizar sus gastos con el objetivo de ahorrar y migrar a las ciudades. En ese sentido, un entierro en una huaca resultaba ser una opción más económica frente a un tipo de entierro “más convencional”.

 

  1. ¿Qué tan común fueron estos tipos de entierro? ¿Cuáles eran las otras opciones de entierro?

En las inmediaciones de las haciendas había cementerios donde los chinos también podían ser enterrados. Por lo tanto, las huacas eran solo una de las opciones de entierro que tenían los trabajadores agrícolas. La cantidad de entierros encontrados en las huacas nos dan la idea que no eran casos aislados, sino que forman parte de una práctica cultural de los chinos en el Perú.

Lamentablemente, el estado de las investigaciones arqueológicas e históricas no está lo suficientemente desarrollado como para presentar estadísticas del porcentaje de entierros en huacas frente al total de los entierros realizados. Es importante destacar la posibilidad que buen número de entierros chinos descubiertos por personas particulares nunca hayan sido reportados. Además, el proceso de  profanación y destrucción de las huacas debe haber borrado muchas de las evidencias arqueológicas.

 

  1. ¿Era novedoso el uso de las huacas abandonadas como cementerios?

La práctica de entierros en huacas abandonadas no era una novedad en la historia del Perú. De hecho, durante el período prehispánico, muchas huacas fueron abandonadas y posteriormente usadas como sitios para entierros y depósitos de ofrendas.

A manera de ejemplo, se puede citar el caso del valle del Rímac. Entre los siglos II y VIII floreció en el lugar la llamada cultura Lima, cuyas construcciones fueron abandonadas al finalizar el citado periodo. Posteriormente, la cultura Huari ocupó el valle del Rímac, y utilizó aquellos sitios abandonados como cementerios. De los centros arqueológicos citados al inicio de presente escrito, en Huaca Pucllana hay evidencias que, tras su abandono por la cultura Lima, los huaris destruyeron parcialmente las partes altas del sitio para colocar allí sus fardos funerarios y ofrendas.

Tras la conquista hispana, la práctica prehispánica de entierros en las huacas se abandonó tras el proceso de evangelización y extirpación de idolatrías. La adopción del cristianismo por parte de los indígenas llevó a modificar sustantivamente sus prácticas funerarias. Entonces, lo novedoso de los entierros chinos no radica en que las huacas sean utilizadas como cementerio. Lo novedoso es que las huacas hayan vuelto a ser utilizadas como cementerios, y por primera vez desde la introducción del cristianismo en el Perú. De hecho, un punto en común que tienen las momias prehispánicas con los entierros chinos que se ubican en las huacas es que pertenecen a contextos funerarios ajenos a los rituales católicos.

Finalmente, podría mencionarse que los chinos no debieron desconocer la realidad del uso de las huacas como cementerios prehispánicos. Las personas que vivían cerca de las huacas sabían que en su interior podían encontrarse momias y ofrendas rituales de los antiguos peruanos. Lo que hicieron los chinos es, en cierta manera, retomar uno de los usos tradicionales que tenían las huacas en el período previo a la evangelización.

 

  1. ¿Cuáles serían las diferencias principales entre un chino enterrado en una huaca y uno enterrado en un cementerio católico?

En líneas generales, podría decirse que el chino enterrado en una huaca es el procedente del mundo rural, tenía menos tiempo radicando en el Perú en contraste a sus paisanos urbanos y, por lo tanto, estaba más apegado a su cultura y religión tradicional. Además, podría afirmarse que tenía la tendencia a ser soltero y a no tener descendencia en el Perú.

En cambio, el chino enterrado en un cementerio católico tenía mayor contacto y familiaridad con la cultura peruana. La adopción del catolicismo era una muestra de su adaptación a los valores de la sociedad peruana de la época y le abría las puertas al matrimonio y, por lo tanto, a mayores opciones para dejar descendencia.

 

  1. ¿Por qué los chinos dejaron de ser enterrados en huacas?

La práctica de los entierros chinos en huacas fue abandonada definitivamente hacia inicios del siglo XX. Durante aquellos años la presencia china en las faenas agrícolas disminuyó paulatinamente hasta prácticamente desaparecer y, siendo la mano de obra reemplazada netamente por trabajadores peruanos. Los nuevos migrantes se establecían de preferencia en los pueblos y ciudades en donde abrían sus tiendas y negocios. Los antiguos migrantes se trasladaron a las zonas urbanas y se integraron cada vez más a la cultura peruana. La adopción del cristianismo por parte de los chinos les abrió las puertas de los cementerios católicos para ellos y sus descendientes. Si bien no se disponen de estadísticas, es posible afirmar que la práctica funeraria fue cayendo paulatinamente en desuso en las postrimerías del siglo XIX. Finalmente, en torno a los entierros datados a inicios del siglo XX, se podría decir que forman parte de un fenómeno que en aquel entonces estaba en proceso de extinción.

[1] Quisiera expresar mi agradecimiento a Ximena Málaga Sabogal (Magíster en Historia), colega y amiga que leyó y comentó la definición que elaboré del concepto huaca.

 

“El autor de la presente columna es responsable solo de sus propias opiniones, y no necesariamente apoya o comparte las opiniones de otros escritores y otros contenidos de la web y sus redes sociales.”

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